Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

La escritoria de sangre azul.

lunes, diciembre 17, 2007

De puro lujo se escriben las cosas, pensó ella en ese estado de trance. A veces utilizaba una pluma, regalo de su abuelo, de dónde las ideas salín solas y ella presumía que nada de eso había escrito, la pluma se había deslizado por el papel como quien se desliza sobre la nieve blanca.
Ella decía que escribir no era un hábito, ni su trabajo, ni mucho menos un hobby. Escribir era una forma de vida, más natural que ser monje Zen o menos necio que un fama con su reloj atrasado.
A través de las palabras bullían sus sentimientos, a veces se transformaba en una cortesana de tiempos remotos, otras viajaba al futuro envuelta en máquinas de sueño y grandes biombos de metal. Muchisimas veces estuvo en países inventados, construyó casas y así mismo las destruyo. Pintaba con palabras y escupia con tinta. Siempre vestía un suave plumaje negro, dónde podía limpiar su pluma de halcón con tranquilidad. Utilizaba una banda que le recogía el pelo. Usaba largo su cabello, era sedoso y negro como azabache. Sus ojos eran un profundo color azul, que se avivaban con la escritura. Siempre se la podía encontrar en su escritorio al fondo de la magnífica casa de sus abuelos. Vivía en su mundo de fantasía, donde cada fantasma acudía a su auxilio en caso necesario. Muchas veces estos fantasmas terminaban las historias por ella.
En sus relatos existía una facinación por culturas no conocidas. Las enfermedades inventadas y los problemas más ridiculos de la sociedad. Todo mezclado en un relato que podría cautivar al lector. Sin embargo, ella acumulaba sus escritos en torres de papel. Los de más abajo ya estaban casi apolillados, amarillos y la tinta ida. Ella sólo escribía porque su pluma le dictaba mover la muñeca y las palabras fluían de su cerebro como un manantial de agua dulce y turbulenta. Una cascada de ideas. Y el tiempo no le faltaba para escribir. Nunca había recibido más instrucción que aprender a leer y a escribir y estos fueron su escape del mundo real.
Un día, cuando ella ya era anciana, los vecinos acudieron a su casa a ver que sucedía. Desde el día anterior se sentían rugidos de dragones, crujidos, cantos de aves inventadas, música de fiesta, una contraalto y un tenor. Payasos con sus bromas, flores de todas partes y perfumes inimaginables. El pueblo se llenó de toda clase de criaturas sorprendentes que estuvieron allí por días. Banquetes inimaginables aparecían por arte de magia. Música, fiestas y risas llenaron el pequeño publo polvoriento, mientras un halcón sobrevolaba todo y dejaba caer sus plumas en las doncellas de quince años.
Cuando toda la revolución paro, la gente se devolvió a sus casa, felices y satisfechas. Pero esa noche, un profundo lamento salía de la casa de la eterna escritora y al entrar, ella había muerto y a su lado había una pluma que chillaba descontrolada mientras salía toda la tinta del traje de su dueña, sangre azul que inundó al pueblo y que jamás pudieron quitar.

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