Hace 14 años, nació Ignacio, la verdad es que soprendió a todos los presentes, pues sus ojos azules increpaban a todo el mundo. Este sería su rasgo durante el resto de su vida, pues el color de su pelo o su tez, son las añadiduras comunes a un par de ojos como esos. Rubio, blanco, no muy alto, todavía no entra en la plena adolescencia y su cara de niño lo delata. Sus primeros trece años de vida los pasó en la capital, nunca creyó que su vida fuera a cambiar de una manera drástica, eso sólo les pasa a sus compañeros o personas alejadas a su realidad. Todos tienen ese problema, al ser pequeño. Creemos que nada nos va a suceder, pues la vida es muy larga y hay tantas personas en este mundo.
Sus padres se iban a divorciar y la madre, con los dos chicos se irían al sur.
Lo padres de Ignacio le dijeron a su hermano más grande, primero. Él ya tenía 17 años a la fecha y era capaz de preveer la reacción del pequeño. Ignacio sólo se limitó a abrir aún más grandes sus ojos azules y callar. Desde entonces, que sus palabras serían una bendición para todo aquel que las escuchara. Su voz tranquila, su prudencia, su forma de juzgar cada cosa de la manera más correcta. Algo muy inusual para su edad. De esta misma forma, se daba cuenta de que no coincidia entre sus compañeros de 14 años. Y justo, vendrían, si, esos días para compartir con "los más grandes", nunca pensó que allí encontraría un problema mayor.
Ella tiene 17 años a la fecha, se llama Catalina y tiene un rasgo característico. Su voz, siempre alta y siempre firme, se distingue en cualquier parte que ella vaya. Fue por coincidencia, a Ignacio le pidieron que la fuera a ayudar a comprar unos materiales y pensando en hacer cualquier otra cosa, fue. Ella, fue muy cariñosa con él y al momento de las celebraciones, ella siempre lo buscaba, él pronto se dio cuenta de que estaba confundido. Y de sútiles formas se lo hizo saber, ella figuraba no darse cuenta, pero cada vez se ponía más nerviosa ante los mensajes más audacez de Ignacio.
Llegó el día de la fiesta, ella no le dijo a que hora llegaría, la verdad es que por verlo, sin saber que sentía, llegó más temprano. Él no estaba, llegó más tarde y se pusieron a conversar. Mucho rato estuvieron así, hasta que él la invitó a bailar. Lo que comenzó como un baile entre amigos, pronto todos se dieron cuenta de que era algo más. Siendo ella un poco más alta que él, no pocas veces sus caras estaban pegadas. Pero, siempre hay algo que mata los mágicos momentos. Él muy nervioso, no sabía que hacer y se fue, ahí la dejó. Ella recuperó la conciencia, siempre loca, se dio cuenta del error o quizás no tan error, sino confusión. Intentó ser comprensible y se fue de allí. Ella sabe que lo volverá a ver en unos días más, sin embargo, no sabe que es lo que sucederá.
Ignacio, por su parte, teme a sus sentimientos, sabe que puede ser herido, sabe que no debería hacer todo lo que hizo, pero le falta experiencia.
Mmmmm, la historia todavía no termina. Ya seguiré agregando detalles xD No me sucedió a mi, eh! Tengo novio xDD
Sus padres se iban a divorciar y la madre, con los dos chicos se irían al sur.
Lo padres de Ignacio le dijeron a su hermano más grande, primero. Él ya tenía 17 años a la fecha y era capaz de preveer la reacción del pequeño. Ignacio sólo se limitó a abrir aún más grandes sus ojos azules y callar. Desde entonces, que sus palabras serían una bendición para todo aquel que las escuchara. Su voz tranquila, su prudencia, su forma de juzgar cada cosa de la manera más correcta. Algo muy inusual para su edad. De esta misma forma, se daba cuenta de que no coincidia entre sus compañeros de 14 años. Y justo, vendrían, si, esos días para compartir con "los más grandes", nunca pensó que allí encontraría un problema mayor.
Ella tiene 17 años a la fecha, se llama Catalina y tiene un rasgo característico. Su voz, siempre alta y siempre firme, se distingue en cualquier parte que ella vaya. Fue por coincidencia, a Ignacio le pidieron que la fuera a ayudar a comprar unos materiales y pensando en hacer cualquier otra cosa, fue. Ella, fue muy cariñosa con él y al momento de las celebraciones, ella siempre lo buscaba, él pronto se dio cuenta de que estaba confundido. Y de sútiles formas se lo hizo saber, ella figuraba no darse cuenta, pero cada vez se ponía más nerviosa ante los mensajes más audacez de Ignacio.
Llegó el día de la fiesta, ella no le dijo a que hora llegaría, la verdad es que por verlo, sin saber que sentía, llegó más temprano. Él no estaba, llegó más tarde y se pusieron a conversar. Mucho rato estuvieron así, hasta que él la invitó a bailar. Lo que comenzó como un baile entre amigos, pronto todos se dieron cuenta de que era algo más. Siendo ella un poco más alta que él, no pocas veces sus caras estaban pegadas. Pero, siempre hay algo que mata los mágicos momentos. Él muy nervioso, no sabía que hacer y se fue, ahí la dejó. Ella recuperó la conciencia, siempre loca, se dio cuenta del error o quizás no tan error, sino confusión. Intentó ser comprensible y se fue de allí. Ella sabe que lo volverá a ver en unos días más, sin embargo, no sabe que es lo que sucederá.
Ignacio, por su parte, teme a sus sentimientos, sabe que puede ser herido, sabe que no debería hacer todo lo que hizo, pero le falta experiencia.
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