Nada, porque en el fondo de si mismo ya no siente nada. Se ha dado cuenta hoy que la verdad es discutible frente a los puntos de vista. Y ahora él, ha mirado con sus penetrantes ojos azules a su cara. La ha visto sonreir y él...él ya no sonrie a su vez, porque se ha dado cuenta de que su primer amor ha sido una vaga ilusión de esperanza sombría. Ella lo busca, pensando en confesarle sus sentimientos, pero al ver a sus ojos, estos se han enfriado. El mar pacifico y transparente de su mirada, se ha vuelto profundidad y desamparo. Ella ya no sabe que hacer, intenta buscar una salida, pero da vueltas en su eje y siempre está ella ahí. Y él lo sabe, la mira, su mirada profunda se corroe y nace una lagrima, que tiritando se lanza al vacío de su ciclo sin fin. Él no puede contener lo que ha sentido por ella todo este tiempo y la abraza. Le llega al hombro, es tres años menor, pero no le importa. A ella tampoco. El único problema es otro, pero ella no va a solucionar nada, ha tomado la decisión de abogar en la inexperiencia y luego dejar, llorar y dejar lentamente el suicidio colectivo de las miradas confusas.
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