"Es navidad...", le dijo la pequeña Sofía a su madre; "Qué hay de cenar?". Con un ojo morado, la madre le contestó que había pollo al horno con papas y tomate. La madre de Sofía había sufrido el día anterior una agresión por parte de su marido, que no era el padre de Sofía. Al ver que su madre era agredida, ella había tomado el cuchillo de la cocina y lo mató. Hace tiempo que su madre sufría en silencio y Sofía a su corta edad ya se había convertido en asesina. Contaba 10 años a la fecha y su concepción de la muerte era bien acabada.
La policía cuando llegó, encontró a la madre inconciente y a la niña aún con el cuchillo en la mano, sin expresión en la cara. Les permitieron pasar navidad allí en su casa. Pero al día siguiente, serían separadas; menudo regalo de navidad.
Sofía ya lo había planeado de antemano, quería deshacerse de ese hombre que más penas les había hecho pasar. No entendía como su madre lo soportaba, pero ese mismo día se enteró: ese hombre era dueño de una multinacional y la única heredera de todo, era su madre. De ahí venían las investigaciones que se hacían tan a cabalidad en el lugar y porque a la niña le habían tomados todas las huellas dactilares y más.
La madre no estaba triste, pues sabía que se beneficiaba, pero los oficiales no entendían la pobreza en la que vivían, si ese hombre tenía tanto dinero.
Algo navideño, que no le escribi el final.
jueves, diciembre 25, 2008cantaste junto a Fran Siendo las 1:25 p.m.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

0 Canto (s):
Publicar un comentario