Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Música.

lunes, marzo 30, 2009

Tocaba el acordeón en la esquina, cada mañana una nota distinta programaba la hora. Siempre el mismo maullido me levantaba y jamás conversé con él. Su pelo canoso y tal vez su aspecto ajado hacían que el miedo o rechazo entrara en mi.
De un día para otro, me contaron que había muerto. Fue un trágico domingo 8 de marzo. No lo lamenté, pues no estaba en mi pensar en ciertas cosas inherentes a mi. Ahora lo recuerdo, más que nada por lo que para mi representaba el tipo de la esquina: levantarme al son de una balada.
Ahora, me doy cuenta de que no lo extraño a él, sino lo poco y nada que daba, pero que al fin y al cabo era algo. Sin embargo, un día antes, me regalaron una guitarra.
Mi desconcierto fue mayor cuando me descubrí rasgando sus cuerdas con antonomasia. Sin saber, si quiera, que espacio corresponde a qué. Un mes me costó tener aquella guitarra cantando sus baladas de amor en mi ventana. Pero no ha sido en vano. Aprender la escala, la paciencia de un tiempo, el ritmo de una nota, el silencio del ruido, el evento de aprender, solo es comparable con el Amor, como el primer beso, quien toma tu cara y te lleva con su lengua a través del impío camino de sentirse enamorado. Pero más aún se parece a un Amor que te enseñan, a tener paciencia, a seducir, a tomar las cosas con calma. Así mismo mi guitarra me enseña a tocarla con cuidado, despacio, seduciendo sus cuerdas con mis dedos, reuniendo la fuerza justa al presionarlas, rehogandome en la música, en cada acorde, cada nota. Hace todo esto, que el tipo del acordeón fuera un mosco insignificante aplastado en el parabrisas de un auto.

Gabriela.

martes, marzo 10, 2009

La muchacha le dio la espalda y se fue. Realmente fue una persona importante, iba pensando mientras caminaba hacia la facultad. Sin embargo las cosas se habían puesto extrañas ultimamente.
Yo la conocí hace varios años atrás y sé su historia de amor desde el inicio, a cabalidad.

Gabriela Ignacia Marchant Espejo nació un nuboso día de Mayo del año 1987, su madre María Rosario Espejo la dio a luz en el hospital más pobre de la ciudad, sin saber que justamente al año siguiente su suerte sería otra al comprar el boleto premiado de la lotería. Premio que supo aprovechar. Gabriela fue educada en el colegio mas prestigioso de la ciudad hasta 8vo básico y luego, para que reconociera su entorno, se fue al mejor liceo. Su puntaje para entrar a la universidad fue el más alto. su vida estaba encaminada a ser regodiada por todos, tenía todo lo que cualquier persona desearía, menos Amor.
En el momento en que esta historia la situamos, Gabriela acababa de perder a su madre y cursaba 4to año de Ingeniería Civil, tenía una beca para viajar al extranjero y vivía a media cuadra de la universidad. Su vida ya había cambiado bruscamente hace pocos meses para que aquello fuera la gota que rebalsó el vaso. De la pena que tenía, se fue a su departamento con un chico, con quien se fue de copas y a la cama. Sin protección de ningún tipo, quedó embarazada. Quizás su vida perfecta hubiese llegado hasta este punto, si sus errores no fueran más aún. Su espanto fue tal que a los dos meses, momento en el cual se enteró, decidió irse por la vía fácil y abortó. Estuvo dos semanas internada en una pieza de mala muerte por el barrio bajo, sabía que quizás nunca más pudiera tener hijos, la presión psicológica de la máquina de raspado fue tal que no pudo dormir y la niña que la cuidaba, compadeciendose de ella le dio calmantes. A tal punto se volvio adicta a aquellos calmantes que un año más tarde, fue a dar a una casa de orates, donde la trataron de su adicción, sin embargo, y a pesar de que convencía a todos de que ya estaba bien, volvía a recaer.
Lo conoció en el puerto, mientras miraba la profundidad que había al final del muelle. Él era un poco más alto que ella, estudiaba Derecho en la misma universidad, le saludo de manera dulce y ella se dio cuenta de que todo lo que antes había vivido sólo podría superarlo estando con un hombre como él. Sus miradas se encontraron con verguenza. Sólo una semana tomaría que se conocieran de una forma en que sabían que se aceptarían. El resto ya es historia, su relación fue larga y duradera.
Ella le dio la espalda al chico, porque consideraba que no era para ella, que las cosas debían ser más maduras, una relación más seria, constante, comunicativa. Y sabía que algún día la encontraría. Tenía ahora tan solo 19 años y su vida caminaba hacia lo que ya saben. Su madre tenía hora con el médico esa tarde y ella decidió darle un respiro a su vida justo en el momento en que no sabía que comenzaría la etapa más álgide de su vida. Y bueno, el resto ya lo saben.


Disculpas por el cuento sin patas ni cabeza, pero escribí lo que me salía, aunque intentando dar un poco de narrativa. Espero les guste...

Esperar que el mundo no se va a acabar...

domingo, marzo 08, 2009

Calma, calma, todas las cosas se hacen con calma y a su debido tiempo, nada de precipitarse, que eso quede completa y totalmente grabado en mi memoria, porque tomando las decisiones tan rápido puedo cometer errores irreparables. ¿Seguirá como yo creo que está? Dios quiera que si, Dios quiera que todo salga como yo quiero, el tiempo y sobretodo esta semana me lo irá diciendo de manera pausada, pero certera. A esperar, como cual Penelope he sido, me siento a esperar. Me falta solo el tejido.

Dando veltas...!

sábado, marzo 07, 2009

"Es que el tiempo vuela cuando uno está entretenido". Acabo de leer eso en otro blog, pues creo que a mi me encantaría que ahora el tiempo volara, porque lo único que quiero es que sean un par de minutos, un par de horas más, para irme y que todo el asunto quede sanjado, por eso ahora escribo, porque mis dedos nerviosos se mueven a través del teclado, porque estoy cambiando cosas mediocres por algo mejor, porque todo lo que quiero que se venga ahora sea acorde con lo que estoy sintiendo y que estos retorcijones de estómago se vayan rápido, pues sólo sé que de una manera se van a ir y por eso escribo, para que el tiempo pase, para que los minutos se descuenten de lo que me queda por esperar, pero prefiero hacerlo aqui, porque despues será peor, mirando por la ventana el campanil, desdibujando entre mis dedos un cigarrillo que se consumirá con el viento más que con mis labios, aunque procuraré aspirarlo hasta el final, así mis pulmones me pedirán más oxigeno y respiraré como lo hace un recien nacido, pues esto es lo que hago ahora, cambio la antigua vida mia, por la que viene y por la que quiero que venga luego.
Es dificil seguir escribiendo, porque los nervios me atacan de manera indescriptible, mi estómago está contraido en una pelota dura de plástico, no he comido nada en tres días, lo único que quiero es que esto pase rápido, que las cosas queden claras, que el mundo no se detenga tan pronto, pues quiero ya quedar, llegar, saber, entender, aprender.
Creo que dejaré esta entrada hasta aqui, porque ya ni tengo de otras cosas que escribir, porque a lo único que le puedo dar vueltas es a lo mismo que estoy sintiendo, pero que intento controlar y ya veo que apenas puedo. Hasta aqui llego, creo que saldré.

viernes, marzo 06, 2009

Caminabamos lento por la calzada y me mirabas de reojo, notaba tus ojos intesamente fijos en mi, hacías que me cohibiera.
Nos conocimos hace un par de días, me molestabas por mi forma de ser, me aconsejabas que no fuera tan loca, que calmara mi andar, pero no te escuché. Y aqui me vez presa, entre estas rejas, que quizás de aqui jamás vaya a salir porque me amarran. Y lo peor es que yo soy la que permiten que la amarren, pues quisiera ser libre, para caer en tus brazos, pero no todavía, me haces esperarte, tengo que hacerlo, quiero dejar todo claro. A ver que sucede, que sucederá. El silencio inunda mi mente y el sueño se apodera de mis párpados. Los cierro, fijando en mi memoria la última imagen. Nunca volví a abrir los ojos.

jueves, marzo 05, 2009

De repente es díficil ponerlo en palabras.

Meditaciones vagas.

domingo, marzo 01, 2009

Sé que te cuestionas el final, aunque también sé que jamás cuestionaste el porqué del comienzo. ¿Acaso nunca te lo explicaron las ninfas? El mundo sabe girar más de prisa que nuestras mentes y parece que eso jamás te ha quedado claro. El mantel que tienes sobre la mesa es un mundo, compuesto por sus migas de pan, sus tazones sucios, platos sin usar. Quita uno, notarás el vacío, pero pronto ese mundo tendrá algo más de lo cual vanagloriarse, tendrá algo más que pesar.
Que no sea el signo físico el que delate tu despecho, sino elevar la mirada hacia horizontes más puros.
Aprender de cada acto de la vida, aprender de cada sentimiento, de cada decisión puede ser considerado imposible, pero siempre mirar más alto, más allá de ti mismo y poner en la balanza las razones, los porqués. Ajustar el pensamiento al valor de la libertad de decidir, al valor de la enseñanza. Errar es humano. Tolera sin fragilidad mis errores, interiorisate en ti mismo, para crear cambios, para ser el cambio que quieres ser, no te limites a lo que otros digan, si al final abriras tus alas y la batiras fuerte para irte hacia otra flor, una más calidad, con más polen, más nectar, más ninfas. Tu entiendes, las referencias al ser más alto, al arquitecto. A ese que nadie más que tu y yo conocemos. Envuelve las manos en un blanco lienzo y trata de mirar el sol, que así mismo ciegan los sentimientos.
Me sentaré a esperar el destino, espero que no hagas lo mismo.