Sé que te cuestionas el final, aunque también sé que jamás cuestionaste el porqué del comienzo. ¿Acaso nunca te lo explicaron las ninfas? El mundo sabe girar más de prisa que nuestras mentes y parece que eso jamás te ha quedado claro. El mantel que tienes sobre la mesa es un mundo, compuesto por sus migas de pan, sus tazones sucios, platos sin usar. Quita uno, notarás el vacío, pero pronto ese mundo tendrá algo más de lo cual vanagloriarse, tendrá algo más que pesar.
Que no sea el signo físico el que delate tu despecho, sino elevar la mirada hacia horizontes más puros.
Aprender de cada acto de la vida, aprender de cada sentimiento, de cada decisión puede ser considerado imposible, pero siempre mirar más alto, más allá de ti mismo y poner en la balanza las razones, los porqués. Ajustar el pensamiento al valor de la libertad de decidir, al valor de la enseñanza. Errar es humano. Tolera sin fragilidad mis errores, interiorisate en ti mismo, para crear cambios, para ser el cambio que quieres ser, no te limites a lo que otros digan, si al final abriras tus alas y la batiras fuerte para irte hacia otra flor, una más calidad, con más polen, más nectar, más ninfas. Tu entiendes, las referencias al ser más alto, al arquitecto. A ese que nadie más que tu y yo conocemos. Envuelve las manos en un blanco lienzo y trata de mirar el sol, que así mismo ciegan los sentimientos.
Me sentaré a esperar el destino, espero que no hagas lo mismo.
Que no sea el signo físico el que delate tu despecho, sino elevar la mirada hacia horizontes más puros.
Aprender de cada acto de la vida, aprender de cada sentimiento, de cada decisión puede ser considerado imposible, pero siempre mirar más alto, más allá de ti mismo y poner en la balanza las razones, los porqués. Ajustar el pensamiento al valor de la libertad de decidir, al valor de la enseñanza. Errar es humano. Tolera sin fragilidad mis errores, interiorisate en ti mismo, para crear cambios, para ser el cambio que quieres ser, no te limites a lo que otros digan, si al final abriras tus alas y la batiras fuerte para irte hacia otra flor, una más calidad, con más polen, más nectar, más ninfas. Tu entiendes, las referencias al ser más alto, al arquitecto. A ese que nadie más que tu y yo conocemos. Envuelve las manos en un blanco lienzo y trata de mirar el sol, que así mismo ciegan los sentimientos.
Me sentaré a esperar el destino, espero que no hagas lo mismo.

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