Escucha atentamente, Ramiro:
Todo comienza a principios de este año, cuando las cosas cambiaron radicalmente para mi. Entre a un mundo nuevo, inimaginable y lleno de sorpresas. Un cambio en 360º, un vuelco del corazón, de la corriente, de la conciencia. Y tú, querido amigo, tú no fuiste capaz de atenerte a mi rapidez. La verdad es que siempre ibas detrás mio tironeandome para que no avanzara. Es díficil tener alguien así cerca de uno. Es por eso que pasó todo lo que tuvo que pasar.
Ahora, sí, ahora estoy feliz, pues la felicidad llega cuando uno quiere que ella llegue. Es necesario tener el corazón abierto y los brazos dispuestos. Cosa que tú, querido amigo, jamás tuviste. A ti se llega de otra manera y se sufre, se llora. Sólo una persona muy valiente y decidida, con las metas claras en la vida y que necesite de un lazarillo humeante es capaz de entablar algo contigo.
Ahora te preguntarás como sucedió todo con Cristian, ¿o me equivoco? Pues realmente fuiste tú, querido amigo, tú, quien me llevó a dar este genial paso.
Una tarde del día lunes 2 de marzo de este año lo conocí. Quizas como esas consecuencias ignoradas por la gente, lo conocí, salimos juntos esa noche y nos vimos a los dos días, porque yo, querido amigo, yo sentía muchas cosas, más bien, presentía muchas cosas. Y mis presentimientos se confirmaron el sábado. Cinco días más tarde, sólo cinco días bastaron para darme cuenta de que tenía que cortar con todo lo malo, arrancar con las malas hierbas de raíz. Y presisamente, al día siguiente, eso hize. A pedido de él, de mi corazón. Y creéme, todo ahora es mejor, quizas tu sufres, querido amigo, pero no te das cuenta de la paz que ahora puede ahondarse en tu corazón. El mio está en paz contigo, no quisiera perderte, pero tu así lo has querido. Confío en la providencia de que reflexionarás con el pasar del tiempo y volveremos a entablar conversación, no como antaño, pero algo podemos hacer.
Y ahora, Lorenzo, ahora tu preguntas porque no resultó nada entre nosotros, si a fin de cuentas el mundo nos había encontrado. Es que simplemente, yo quiero piel, tocar, sentir, oler. Y tú, tú sabes bien que el destino nos tiene preparada una gran sorpresa, es por eso que me esmero en conservarte, pero no siempre la balanza se inclina a mi favor. Espero que puedas darte cuenta de las cosas como son. Espero no te desiluciones de mi, pues tengo mucho para entregar...te, todavía. No he dejado de quererte, ni dejaré de hacerlo. Espero lo tomes a consideración y escuches a tu corazón.
Un Haiku para tí:
El colibrí en su nido
crujen las ramas
el invierno llegó.
Con sincero cariño,
Una Julieta.

3 Canto (s):
Hablamos por Skype, estoy ahora, cuando quieras.
Saludos, Mercenario.
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