Palabras, como ventisca infernal que el viento arremete contra el molino. Y el molinero hace de estas palabras su harina, su sustento para el invierno. Dios entiende al molinero, las palabras no comprenden su arrastre por el viento. ¿Acaso cuesta tanto entender lo que uno siente? Bendiciones paradisíacas y sin sentido. Creaciones vacilantes y elucubraciones dislocadas ante un burbujeo constante. Comprendelo, no es ahí donde voy, pero eres demasiado duro, frio, calculador, EGOÍSTA, para entenderlo. Ahora te pregunto, qué harías tu en mi lugar? ¿Te quedarías callado y seguirías así sin más? Tolerancia, creo que la he cultivado bastante este año, muy a contrario de mi ser eterno. Ahora quiero yo, un poco de mi misma en mis pensamientos, agotamiento mental. ¿Por qué yo? ¿Por qué carajo debo ser yo siempre la que cede? ¿Qué hay de mi? TODO Y NADA.
Nunca apostaste, pero ganas, yo lo doy todo y siempre pierdo. Imbecilidad egoísta, agonía triunfal. Más un paso adelante y todo se va. ¿No puedes hacer un mínimo esfuerzo? No, se nota. No tienes valores, desde siempre lo he sabido y nunca pensé que pesaría tanto como ahora. Pero me doy cuenta lo que vales, espero que la vida no te enseñe con muchos porrasos que tienes que aprender a ser uno en sociedad. Quizás también puedas aprender de ti mismo.
(No va dirigido a nadie en especial, sentimientos extraños y confusiones, Nahuel, dónde estás?)

0 Canto (s):
Publicar un comentario