Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Descripción.

viernes, julio 30, 2010

Jamás vas a lograr entender lo que te quiero explicar, pero en fin, aquí voy.

No soy una artista de esos que fuman marihuana, que leen periódicos alternativos, escuchan música extraña y visten de colores. No soy comunista, ni extremista. No tengo el pelo teñido, ni las uñas nacaradas, menos tengo piercing ni tatuajes. No uso ropajes extraños para que me identifiquen en una personalidad. No sé tocar bien ningún instrumento y a veces sé cantar. Nunca he aprendido a dibujar, pintar, ni siquiera sé que colores pueden ir en degradé. Detesto a Van Gogh, me carga Picasso. No me gusta la poesía tradicional, ni uso lentes de sol que llamen la atención. No uso aros, ni pulseras, menos anillos grandotes de piedras falsas de colores estrambóticos. Tampoco me maquillo con kohl negra, ni los labios rojos, ni sombras de colores chillones. No uso sombreros extraños, ni boinas afrancesadas, no utilizo palabras distintas al lenguaje en el que me encuentro hablando. Sólo sé inglés y español. No sé componer, no sé jugar videojuegos de ningún tipo que requieran habilidades especiales. No me gusta beber licores fuertes, no me gustan los cigarrillos normales. Uso zapatillas normales, de dos colores como mucho. Te resumo, soy una persona normal, común, no tengo características sobresalientes, no soy nada nuevo, pero tampoco nada viejo. Sólo soy anarquista, que le gusta la trova, el pop y el rock. 

Diálogo.

miércoles, junio 30, 2010

-Esta fría el alba, hermosa, acércate  un poco más a mi-.
-Hermosa, estás fría, tus pies hielan, acércate más-
-¿Hermosa? ¿Por qué no me respondes?-

-¿Hola? Una ambulancia, por favor, es urgente, ¡se está desangrando!-

-Hermosa, estoy a tu lado, resiste por favor, eres lo único que tengo, mi razón de seguir viviendo-

-¿Qué ha pasado doctor?-
-¿Una hemorragia, dice? Pero, ¿por qué?-
-¿Una espina, dice? ¿En el índice? ¡Pero si yo no le he regalado rosas!-


-No mamá, no despierta todavía, llevo más de 14 horas velando su sueño. Si, si lograron parar la hemorragia. No, no sé porque fue provocada. Si, cuando despierte la llevaré a casa. No te preocupes, no es necesario que vengas. Si, me cuidaré. Está bien, te quiero má, chau-

-¿Rosas Húngaras? Voy a averiguar donde las venden, no puedo quedarme con esta duda-

-¿Tiene rosas? Busco unas especiales, me dijeron que de Hungría las traen, ¿tiene? ¿Si? ¿Cuanto sale la docena? ¿Las vende mucho? ¿El miércoles me dice usted? ¿Me daría la tarjeta de él? Creemos que atacó a alguien y es la única pista que tenemos-
-Gracias-

-¿Hola? Si bien, ¿hablo con Oscar?-
-Te llamo, porque tu enviaste unas rosas a mi mujer-
-¿Qué no sabes quién es mi mujer? Es Aurora-
-¿Ya lo recuerdas? Eres un cobarde ¿Por qué lo hiciste?-
-¡¿No tienes más justificativo que ese?! ¡Te detesto infinitamente! ¡Estas a punto de ser un asesino! ¿No te das cuenta?-

-¿Cómo se encuentra, doctor?-
-¡Despertó!-

-¡Hermosa! ¿Estás bien? He estado muy preocupado por ti, te he cuidado todos los días, nadie sabía que te pasaba, ni porqué te pasó esto-
-Ya lo sé todo, estuve investigando. Dime la verdad, ¿me engañas?-
-Creeré lo que me digas-

-Te Amo-.

Parte I.

miércoles, junio 16, 2010

Me invitó a salir. O sea, no especificamente a mi, sino que un grupo de cuatro personas. Me miró a los ojos, aunque en ese momento sabemos que no había nada. Me dijo que nos juntaramos más tarde. Algo me impulsó a ir, algo me dijo que tenía que ir, que no podía perderme esa junta.
Me arreglé, quizás por vanidad más que por afán de conquistas de una sola noche. Llegué al lugar y no estaba, llegó al poco rato, conversamos, fuimos a comprar puchos, nos sentamos, él se sentó a mi lado y la conversación fluyo como un río presuroso se dirige al mar. No despegué mis ojos de él, le pedí su nombre, su teléfono.
Comenzamos a conversar repetidamente, hasta que no me aguanté más y le dije lo que sentía. Es imposible describir la cara de sorpresa que puso cuando supo, a tal punto que tuvo que tomarse unos segundos para asimilar lo que le había dicho. No era una tema para conversar a la ligera, me dijo, así que al día siguiente nos juntamos.
Nos juntamos en una esquina y caminamos hasta la un café. Me pedí un jugo de frambuesas que no me gustó, pero que por conversar con él, lo hice durar lo más posible. Habremos estado allí unas dos horas, conversando, su nerviosismo era patente, pero su fluidez, su dominio de hablar de lo que le gustaba, lo que me enseñó, sé que jamás podré olvidar. 
Nos fuimos, caminando, muy lejos, al igual que la conversación se iba por rumbos desconocidos, daba vueltas, nos conocíamos, nos mirábamos, estábamos nerviosos, inseguros. Seguimos caminando muchas cuadras más, las horas pasaban sin que yo quisiera que se fueran, no quería dejar de estar a su lado, no quería que el día acabara, como no quiero que el día acabe cuando estoy con él. Pero desde esa primera vez, siempre que estamos juntos, el día acaba inexorablemente rápido. 
Fuimos caminando hasta el paradero, nos teníamos que ir. Le pregunté si podía abrazarlo, me dijo que si. Pegue mis brazos a su cuerpo, en ese momento me dí cuenta de que no quería soltarlo nunca más. Me di cuenta, de que no lo voy a hacer.
Esperamos pacientemente, lo mire, me miró. En ese momento, supe sin un ápice de duda que no quería que se me escapara. El beso que me dio nunca lo había sentido. Sus labios suaves, relajados, seguros, intensos, me llevaron a la gloria. Yo quería que esos abrazos y esos besos fueran eternos.

¿Qué es Poesía?

viernes, junio 04, 2010

¿Qué pensabas? ¿Sería tan fácil? Imposible lamentarse ahora de los errores del pasado. Inconformista escuálido, creyente inocuo. Proyecto de persona, borrador de poesía.
Tus silencios jocosos, tus espasmos periódicos. Alejado de la hoja, la tinta deja manchas. Unas carmesí como la sangre, otras negras como los llantos. Unas más claras, otras más oscuras. Letras y puñaladas incesantes, sigilosas serpientes de vida marina. Y vuelas, aún más lejos de lo que crees, pero vuelas. Tu lo sabes, yo lo sabré, nunca dejaremos de vivir el uno en el otro. Me dices confiadamente.
A veces los dudo, otras no puede estar más claro. Las mismas palabras se van repitiendo a medida que pasa el tiempo, las rabietas por lo mismo, si hasta es posible adelantarse a lo que va a suceder. Pero esta vez no. Ya no soy la misma de antes, no ando con los juegos escondidos, ni con ganas de ellos. No quiero ser sutil, no quiero fingir, apresada entre las sedas de las mariposas. Surtidos de frases, oraciones verbales, creencias sin fe, dogmas adoctrinadas.
Tu lo entiendes mejor que nadie, que la rubia razón de tus sueños no existe, que la perfecta escritora que mueve rápidamente sus dedos por las teclas es un proyecto de tus sueños.
Básicamente lo sabes y me lo has dicho.
No has desaparecido, Marianela, sigues en la sangre hasta la siguiente dosis.

Generalidades.

En principio, un dolor agudo sientes que atraviesa tu corazón, como si por leves momentos se detuviera y la respiración te cuesta. Hasta a veces se hace entrecortada.
Incipiente nace, como frugal flor de otoño, se asoma vertiginosamente a través del precipicio, tiembla levemente antes de arrojarse. Cae lentamente, a veces se detiene, otras avanza más rápido y unas tras otras se abalanzan al vacío. Una a una se van empujando, para detenerse en los surcos de la risa, para avanzar y morir suavemente o precipitarse nuevamente al vacío. Estás últimas no vuelven.
Tu pecho en lentos o rápidos espasmos acompasados, guiando la frecuencia de las suicidas. Se agolpan por salir, una a una airosas, su lenta muerte es placentera, la rapidez con la que se las olvida es el único defecto. Húmedos sentimientos que vomitan. Carrera sin meta, de las locas sufridas, sólido argumento para seguirlas, no perderles de vista, no odiarlas, tampoco amarlas. Acompañarlas de un suave siseo cuando amanezcan. No reprimir su suicidio esporádico. Tres minutos promedio duran tirándose una a una a tus pies.
Julio Cortazar me enseñó a llorar. Sola aprendí a amarlo.

Nada ha cambiado, cierto?

domingo, mayo 16, 2010

Me enamoraste como colegiala quinceañera, con tus ojos hermosos, tu piel blanca.
Me enamoraste sin hacer nada, unas invitaciones, unos abrazos, pero no eran nada.
Me enamoraste en aquel bar, me invitaste a bailar, me tomabas de las manos, tu cara con la mia, tus ojos mirandome fijamente ¿Qué podía yo interpretar?
Me enamoraste locamente, para después abandonarme, sin siquiera un beso darme, me enamoraste perdidamente, tus manos blancas me ignoraban.
Eres de esas desiluciones, que por no existir debieran ser olvidadas, me enamoraste como una quinceañera desocupada, colegiala inocente, mujer paloma.
Bebí de tus manos el amargo vino de la lluvia de mis ojos, me embriagué como quinceañera, vomitaré mis pecados e ilusiones, maldito enjambre de pasiones.

69

sábado, mayo 01, 2010

En el principio, no hubo final. La circunferencia rodea a lo perfecto, como un anillo matrimonial.
Vueltas y vueltas sobre lo mismo, creaciones de lo perfecto. Sonidos perfectos de lo mismo.
Despiertas, vas al baño, te bañas, dejas que el agua corra por tu cuerpo. Te lavas los dientes, te vistes, no hay cambios más grandes que si el pantalón es beige, el chaleco es verde. O viceversa.
Pones la cafetera, mientras sales a buscar el diario. Regresas, te sirves el café en el tazón beige, despliegas el periódico y te escondes detrás de él, sacando una mano de vez en cuando para beber tu café. De vez en cuando te haces unas tostadas.
Tomas el auto rumbo a la oficina, siempre a través de la autopista 42, sabes que esperaras 13 minutos antes de pasar el puente, pues siempre sales a la misma hora. Estacionas el auto en el mismo lugar cada vez. Subes las escaleras, tomas el ascensor, llegas al piso 17 y te sientas en tu oficina. Tu secretaria, fiel a tu rutina, te pasa las reuniones de hoy.
El final, no hubo principio. Lo perfecto está rodeado por la circunferencia, como en el matrimonio el anillo. Creaciones de lo perfecto, son las vueltas y vueltas sobre lo mismo. Lo mismo son sonidos perfectos.

Catarsis.

viernes, abril 30, 2010

Imaginemos que estoy dormida profundamente. Que a través de mis ojos cerrados se aprecia el movimiento rápido y lento de mis pupilas.
Imaginemos que hay una luz tenue, que sólo permite distinguir mi silueta en la cama.
Imaginemos que hay un silencio nocturno, sólo atravesado por el suave ronroneo de los grillos.
Imaginemos que la calma se aprecia en el latido que a veces sentimos retumba en la habitación.
Observemos con calma, sin apresurar la mirada, que los ojos se acostumbren a la penumbra, los oídos se deleiten con el frugal ruido, que las manos dejen de moverse nerviosamente, para caer juntas sobre el regazo.
Entendamos el sueño como el máximo estado de inconsciencia viva, observemos atentamente el arte de dormir, con su respiración acompasadamente lenta, casi imperceptible si no se mira con atención.
Veamos sus movimientos dormidos, su calma, la paz reflejada en sus ojos, como la máxima expresión de dulzura, niñez, calma, silencio, esperanza.
Veamos el sueño como la expresión de la catarsis diaria, como la expresión del soñador que sueña que está soñando.
Soñemos como el Soñador.

El Secreto.

jueves, abril 29, 2010

Ella perdió el control de todo y murió. Iba conversando con su mejor amigos, mientras atravesaba la 68 rumbo a Marbella, el auto giró locamente, dios tres vueltas en torno a si mismo, atravesó la barrera de contensión y fue a estrellarse en la autopista contraria, colisionando con un camión. Murió en el acto y con las palabras en la lengua. Curiosamente, al amigo ningún rasguño, pero se volvió loco, gritaba, lloraba y se reía locamente.
No fue capaz de entender que ella había muerto y que las palabras que a simple vista se podían ver en su lengua mortuoria, nunca las sabría.
Ella estaba por contarle el secreto más grande de sus vidas, estaba por contarle algo que cambiaría el futuro de la humanidad para siempre. Pero ella sólo había alcanzado a advertirle que si ella no alcanzaba a decírselo, tenía tres días para averiguarlo.
Tres míseros días y a él lo llevaban en una ambulancia de vuelta a Madrid.
Lo llevaron al manicomio, dónde el psiquiatra de turno lo tenía que escuchar. Entre suspiros y onomatopeyas, el psiquiatra le recetó litio y un sedante capaz de dormir a un elefante.
Pero no se durmió, el litio no causó efecto alguno sobre su cuerpo lleno de adrenalina, tenía que salir, escapar, encontrar la verdad, ese secreto lo estaba matando.
Escapó y no sabe como. El primer día ya estaba acabando y nada sabía, aún.
Tomo el autobús y se fue a la casa de ella. Buscó la llave de emergencia detrás del rosal que siempre estaba en flor. Ahora lo encontró seco.
Entro despacio, sin saber porqué, ya nadie habitaba allí.
El departamento estaba desocupado, recorrió cada rincón, ni siquiera una pelusa se hallaba en aquel ahora inhóspito lugar.
Entregado a la resignación comenzó a llorar de forma desesperada, las imágenes se agolpaban como un torbellino en su cabeza. Una radio se escuchaba de fondo, las noticias de las 2 le anunciaban que lo estaban buscando por toda España.
"Dios, aquí moriré".
No salió del departamento ese día, paso la noche acurrucado como un niño enfermo, con los brazos en cruz y contra el pecho. Deliraba en sus imágenes mentales, reconociendo que el segundo día se le iba entre las manos y no había hecho nada por el destino de la humanidad.
Se quedó dormido y soñó con el accidente, con los segundos antes de que todo lo que había conocido como cierto se derrumbara. Soñó con ella y sus ojos verdes, su sonrisa perlada, su boca rojiza. Soñó que estaba enamorado de ella, que la amaba y ya no estaba.
Un perro lo despertó a eso de las once de la mañana, hoy era el día final y toda la policía lo buscaba. Resignado a su suerte, bajo al primer piso.
Su sorpresa fue mayor al encontrarse frente a frente con ella, que lo invitaba a tomar asiento, le preguntó si había pasado una buena noche, pero el estaba mudo, pues las imágenes estaba vivas en su mente. El camión, su cuello quebrado, toda la sangre. Pero pura, sana estaba ella, allí, mirándolo.
Ella le habló nuevamente. "Te tengo que contar un secreto, pero si no alcanzo a decirlo, tienes tres días para averiguarlo, sino toda la humanidad va a cambiar...."
Entonces en ese momento se dio cuenta de que el secreto no era nada fuera de lo común. El secreto era que ella se iba a morir de una forma espantosa y que el reviviría su muerte cada tres días por el resto de su vida.
Tomó la pistola que ella le ofrecía con una sonrisa bobalicona, apuntó su sien y una luz blanca lo encegueció.

Encontraron su cuerpo a los tres días y una nota que decía:

"Tengo un secreto y ustedes no lo quieren saber, tienen tres días o toda la humanidad va a cambiar..."


(Nota al pie: Con gringe: http://elblogdegringe.blogspot.com estamos escribiendo un cuento/poema/historia/cualquiercosa diaria, con un tema en común, los invitó a leer ambos y comentar).

Tu sabes?

jueves, abril 22, 2010

Tus labios, queriendo seducirme, queriendo posarse suavemente sobre los mios, pero te te das cuenta de que levemente te rechazo. Suspiras aquietado, sabes que nunca los vas a tener, pero aún así los persigues. ¿Me entiendes? Todo es circularmente perfecto. Un día todo se va a ir a la mierda, lo tenemos claro, pero hasta el momento estiramos lo que más se puede, no?
Anoche soñé contigo, casi como con placer culpable, pues sentía que era lo mejor del mundo, pero teniendo en mi conciencia lo que tu y yo sabemos.
Caminaremos siempre separados, una pequeña barrera nos tendrá alejados, con la conciencia tranquila, creyendo que el otro va detrás de esa vaya, sin embargo, será una creencia metafísica, poco ilustrativa de la realidad.
Y Dios se reirá en nuestras caras por habernos puesto tan cerca, pero tan lejos. Una paradoja digna de Él.

Cosas?

domingo, abril 18, 2010

Te das cuenta? Lo haces de nuevo. Pero esta vez ya es definitivo, me cambiaste por ella y ya está! No hay nada que pueda hacer, nada que decir, simplemente resignarme a tenerte celos, pues nunca fuimos nada, por lo que no puedo armarte escándalos, ni decirte nada. Soy una simple alma libertina que buscaba tenerte para las tardes frías, pero tu instinto salvaje y rudimentario ha escogido una señorita de bien, rubia, ojos claros, más o menos cuica, en fin, todo lo que me dijiste te gustaba y yo nunca hize caso, pensando que serías mi hombre de cama.
Ahí estás, con ella ahora y yo aca...esperando...

(Continuidad a relatos anteriores, no sé porque a veces me da por estas cosas, casi como si me sucedieran a mi...)

Amarrada a tu libertad.

martes, febrero 23, 2010

Tus sueños, una letanía jadeante entre los vertebrado árboles del ocaso. Siempre inesperado suspiro que exhalas en un aleteo etéreo. Y cada dedo de tus pies, un rubí incandesente como los rayos del alba. Cada una de tus manos, estrellas fugaces que se pierden en el infinito a cada movimiento. Tu nariz, perfecta flor de petalos rosados en capullo. Tus mejillas sonrosadas al tintinear de las campanas de las hadas. Tus piernas dos ninfas que danzan al son de Baco. Tu torso semidesnudo un roble nacido en la primera primavera del mundo. Tu pecho desnudo sobresale como las amapolas soñadoras. Tu cuello blanco tal manto de Atenea. Tus brazos angelicales suaves como la seda, pero fuertes como los Andes. Tus labios un terremoto en mi corazón cuando los veo separarse, un pétalo de rosa cuando los veo acercarse, un rayo cuando rosan mis labios y la muerte cuando me los quitas. Tus ojos dos esmeraldas que al posarse sobre mi me hacen estremeser, que al desviarlos de mi, me hacen temer y que al cerrarse acaban todo lo hermoso conocido. Tu pelo, manto negro como la noche sin luna.
Te he descrito a exactitud como te ven mis ojos, te he amado como lo dicta mi corazón, pero nadie será capaz de abarcarte, pues eres eterno e incesante, rápido y distante. Creciente, esperanzado, sagaz, furioso, amado, orgulloso, humilde, egoísta y fraterno, pero libre, libre como lo son las aves del cielo que no escapan del invierno, libre como los sueños de los niños, libre como las estrellas errantes del firmamento, libre como suspiro, libre como el agua a través del torrente de un río. Libre eres en la soledad de tu alma, libre serás para siempre y yo, aqui. Siempre amarrada a tu libertad.

Holii

sábado, enero 16, 2010

Hola a los que quizas me siguen leyendo, la verdad es que ya este blog lo conservo por cariño y de vez en cuando escribo. Quizas en algún momento de mi vida volveré a escribir como lo hacia antes, pero por el momento he estado súper ocupada con la facultad. Ya salí de vacaciones y como es propio, me iré de viaje, donde mi novio Felipe a Santiago.

El 2009 fue un buen año, a pesar de las bajas que sufri en agosto y diciembre, pero ya el 2010 viene con todo el power. Digamoslo, este es MI año y ese es el punto.