Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Catarsis.

viernes, abril 30, 2010

Imaginemos que estoy dormida profundamente. Que a través de mis ojos cerrados se aprecia el movimiento rápido y lento de mis pupilas.
Imaginemos que hay una luz tenue, que sólo permite distinguir mi silueta en la cama.
Imaginemos que hay un silencio nocturno, sólo atravesado por el suave ronroneo de los grillos.
Imaginemos que la calma se aprecia en el latido que a veces sentimos retumba en la habitación.
Observemos con calma, sin apresurar la mirada, que los ojos se acostumbren a la penumbra, los oídos se deleiten con el frugal ruido, que las manos dejen de moverse nerviosamente, para caer juntas sobre el regazo.
Entendamos el sueño como el máximo estado de inconsciencia viva, observemos atentamente el arte de dormir, con su respiración acompasadamente lenta, casi imperceptible si no se mira con atención.
Veamos sus movimientos dormidos, su calma, la paz reflejada en sus ojos, como la máxima expresión de dulzura, niñez, calma, silencio, esperanza.
Veamos el sueño como la expresión de la catarsis diaria, como la expresión del soñador que sueña que está soñando.
Soñemos como el Soñador.

El Secreto.

jueves, abril 29, 2010

Ella perdió el control de todo y murió. Iba conversando con su mejor amigos, mientras atravesaba la 68 rumbo a Marbella, el auto giró locamente, dios tres vueltas en torno a si mismo, atravesó la barrera de contensión y fue a estrellarse en la autopista contraria, colisionando con un camión. Murió en el acto y con las palabras en la lengua. Curiosamente, al amigo ningún rasguño, pero se volvió loco, gritaba, lloraba y se reía locamente.
No fue capaz de entender que ella había muerto y que las palabras que a simple vista se podían ver en su lengua mortuoria, nunca las sabría.
Ella estaba por contarle el secreto más grande de sus vidas, estaba por contarle algo que cambiaría el futuro de la humanidad para siempre. Pero ella sólo había alcanzado a advertirle que si ella no alcanzaba a decírselo, tenía tres días para averiguarlo.
Tres míseros días y a él lo llevaban en una ambulancia de vuelta a Madrid.
Lo llevaron al manicomio, dónde el psiquiatra de turno lo tenía que escuchar. Entre suspiros y onomatopeyas, el psiquiatra le recetó litio y un sedante capaz de dormir a un elefante.
Pero no se durmió, el litio no causó efecto alguno sobre su cuerpo lleno de adrenalina, tenía que salir, escapar, encontrar la verdad, ese secreto lo estaba matando.
Escapó y no sabe como. El primer día ya estaba acabando y nada sabía, aún.
Tomo el autobús y se fue a la casa de ella. Buscó la llave de emergencia detrás del rosal que siempre estaba en flor. Ahora lo encontró seco.
Entro despacio, sin saber porqué, ya nadie habitaba allí.
El departamento estaba desocupado, recorrió cada rincón, ni siquiera una pelusa se hallaba en aquel ahora inhóspito lugar.
Entregado a la resignación comenzó a llorar de forma desesperada, las imágenes se agolpaban como un torbellino en su cabeza. Una radio se escuchaba de fondo, las noticias de las 2 le anunciaban que lo estaban buscando por toda España.
"Dios, aquí moriré".
No salió del departamento ese día, paso la noche acurrucado como un niño enfermo, con los brazos en cruz y contra el pecho. Deliraba en sus imágenes mentales, reconociendo que el segundo día se le iba entre las manos y no había hecho nada por el destino de la humanidad.
Se quedó dormido y soñó con el accidente, con los segundos antes de que todo lo que había conocido como cierto se derrumbara. Soñó con ella y sus ojos verdes, su sonrisa perlada, su boca rojiza. Soñó que estaba enamorado de ella, que la amaba y ya no estaba.
Un perro lo despertó a eso de las once de la mañana, hoy era el día final y toda la policía lo buscaba. Resignado a su suerte, bajo al primer piso.
Su sorpresa fue mayor al encontrarse frente a frente con ella, que lo invitaba a tomar asiento, le preguntó si había pasado una buena noche, pero el estaba mudo, pues las imágenes estaba vivas en su mente. El camión, su cuello quebrado, toda la sangre. Pero pura, sana estaba ella, allí, mirándolo.
Ella le habló nuevamente. "Te tengo que contar un secreto, pero si no alcanzo a decirlo, tienes tres días para averiguarlo, sino toda la humanidad va a cambiar...."
Entonces en ese momento se dio cuenta de que el secreto no era nada fuera de lo común. El secreto era que ella se iba a morir de una forma espantosa y que el reviviría su muerte cada tres días por el resto de su vida.
Tomó la pistola que ella le ofrecía con una sonrisa bobalicona, apuntó su sien y una luz blanca lo encegueció.

Encontraron su cuerpo a los tres días y una nota que decía:

"Tengo un secreto y ustedes no lo quieren saber, tienen tres días o toda la humanidad va a cambiar..."


(Nota al pie: Con gringe: http://elblogdegringe.blogspot.com estamos escribiendo un cuento/poema/historia/cualquiercosa diaria, con un tema en común, los invitó a leer ambos y comentar).

Tu sabes?

jueves, abril 22, 2010

Tus labios, queriendo seducirme, queriendo posarse suavemente sobre los mios, pero te te das cuenta de que levemente te rechazo. Suspiras aquietado, sabes que nunca los vas a tener, pero aún así los persigues. ¿Me entiendes? Todo es circularmente perfecto. Un día todo se va a ir a la mierda, lo tenemos claro, pero hasta el momento estiramos lo que más se puede, no?
Anoche soñé contigo, casi como con placer culpable, pues sentía que era lo mejor del mundo, pero teniendo en mi conciencia lo que tu y yo sabemos.
Caminaremos siempre separados, una pequeña barrera nos tendrá alejados, con la conciencia tranquila, creyendo que el otro va detrás de esa vaya, sin embargo, será una creencia metafísica, poco ilustrativa de la realidad.
Y Dios se reirá en nuestras caras por habernos puesto tan cerca, pero tan lejos. Una paradoja digna de Él.

Cosas?

domingo, abril 18, 2010

Te das cuenta? Lo haces de nuevo. Pero esta vez ya es definitivo, me cambiaste por ella y ya está! No hay nada que pueda hacer, nada que decir, simplemente resignarme a tenerte celos, pues nunca fuimos nada, por lo que no puedo armarte escándalos, ni decirte nada. Soy una simple alma libertina que buscaba tenerte para las tardes frías, pero tu instinto salvaje y rudimentario ha escogido una señorita de bien, rubia, ojos claros, más o menos cuica, en fin, todo lo que me dijiste te gustaba y yo nunca hize caso, pensando que serías mi hombre de cama.
Ahí estás, con ella ahora y yo aca...esperando...

(Continuidad a relatos anteriores, no sé porque a veces me da por estas cosas, casi como si me sucedieran a mi...)