Tus labios, queriendo seducirme, queriendo posarse suavemente sobre los mios, pero te te das cuenta de que levemente te rechazo. Suspiras aquietado, sabes que nunca los vas a tener, pero aún así los persigues. ¿Me entiendes? Todo es circularmente perfecto. Un día todo se va a ir a la mierda, lo tenemos claro, pero hasta el momento estiramos lo que más se puede, no?
Anoche soñé contigo, casi como con placer culpable, pues sentía que era lo mejor del mundo, pero teniendo en mi conciencia lo que tu y yo sabemos.
Caminaremos siempre separados, una pequeña barrera nos tendrá alejados, con la conciencia tranquila, creyendo que el otro va detrás de esa vaya, sin embargo, será una creencia metafísica, poco ilustrativa de la realidad.
Y Dios se reirá en nuestras caras por habernos puesto tan cerca, pero tan lejos. Una paradoja digna de Él.

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