Este fin de semana me cambio de casa. Me voy a vivir sola. Tengo miedo.
Pero no ese miedo irracional de que me va a pasar algo, que me vayan a entrar a robar, que me vayan a violar o alguna cosa así. Es ese miedo a no poder hacerme cargo. Ese miedo a lo mal llamado "fracasar" (una palabra que nunca va a aportar algo positivo a nuestras vidas). En el sentido de que vivir sola es algo diferente, hacerte responsable de ti mismo, tomar decisiones, nadie te controla.
No obstante, además del miedo, estoy feliz de irme sola, al fin tendré mi casa, mi lugar, mi espacio, que será como yo lo quiero tener, con las cosas que yo quiero que estén en el. Los colores que a mi me gustan, las personas que yo quiero que vayan y será mi pequeño mundo, mi refugio.
Después están las cosas racionalmente prácticas: más cerca de la universidad, tiene lavandería, conserje, ascensor, piscina y un sin fin de otras cosas entretenidas.
También tengo la propia ansiedad de querer mudarme luego, de querer afrontar ese miedo y que todo pase rápido, cosa de dar vuelta la cabeza y decir, miren ya pasé por esto, estoy lista para lo que venga, estoy lista para patear traseros. Además de que tener que cambiarme es una lata en sí mismo, guardar mis cosas, desarmar la cama, contratar un flete y tooodo lo que conlleva tener un cambio de casa.
Es hora de tomar el peso de la responsabilidad sobre mis hombros, de generar cambios positivos en mi vida y de enfrentarme a los temores de crecer.
Vamos que se puede!!
