Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Soñar.

domingo, mayo 19, 2013

Al final, me he dado cuenta de que soy de esas personas que le gusta disfrutar de las cosas de la vida. Pero de las cosas simples, un puchito en el balcón, una cerveza y buena música. Cosa que he estado haciendo ahora, mientras espero a que vengas a por mi. ¿Qué importa cuanto demores? Nada, ni nadie me apura. El resto son cosas extra que uno hace para no aburrirse. 
A fin de cuentas, estudiar y tener un futuro laboral son cosas pasajeras, que deben hacer más ameno el paso por la vida. Por eso, aquí me quedo, fumando y bebiendo una cerveza y pensando, escribiendo estas palabras y soñando con el futuro que no importa si viene como quiero o no, porque a fin de cuentas, estoy disfrutando un presente que cualquier persona desearía.
Seguiré soñando y esperando, quizás haciendo, quizás bebiendo. Quizás creando argollas de humo con el cigarro que tengo entre mis dedos.

Hacer o no hacer.

jueves, mayo 16, 2013

Anoche sólo tenía ganas de morir. Es más, pensé en tomarme todas las pastillas que tengo en mi velador/botiquín y olvidarme de que existo. Pero solo tome algunas para dormir y ojalá despertar una semana después. Dormir siempre ha sido mi forma de escapar de mi misma y duermo siempre tan mal.
Anoche hasta escribí una especie de "nota de despedida", llorando con todo. Hacía tiempo que no lloraba de verdad, que no dejaba arrancar mis sentimientos. A pesar del arrebato que me dio, creo de alguna u otra forma ha servido para conectarme con mis sentimientos y dejar salir todo.
Ahora me siento como una enferma convaleciente, que viene saliendo de un coma de hace mucho tiempo. Espero que me sirva para hacer cosas y no solo darme cuenta de cosas, porque al fin y al cabo, me doy cuenta de todo, pero no hago nada.

Duérmete Noche

viernes, mayo 03, 2013

Este año ha sido de tragedias. Dos personas cercanas a mi muertas.
Natalia era mi compañera del colegio, teníamos física juntas. Quizás nunca nos llevamos del todo bien, quizás nunca compartimos más allá de un par de carretes, copetes y uno que otro trabajo en el colegio. Después de salir de cuarto varias veces nos encontramos en la calle y nos saludamos con cordialidad y quizás hasta algo de cariño, pero siempre recuerdo tu hermosa sonrisa, amplia y reluciente. Hasta contagiosa. La muerte te llevó consigo de una manera funesta, pensabas que sería un carrete más de muchos otros, no sabías que hasta allí llegaría todo. Nadie sería capaz de predecirlo. Diste una dura batalla, pero la perdiste. Aún así, la generosidad de tu alma y tu familia dio la oportunidad de continuar con tu legado en otras personas a través de la donación de órganos. Acto noble y altruista, pues en vez de dejar que tu cuerpo quedase allí, decidiste regalar vida. 
Desde que se fue Natalia muchas cosas no han vuelto a ser iguales. Tomé la determinación de buscarme objetivos concisos y precisos para este año. Entender y aprehender que somos seres volubles y frágiles. Aprendí a cuidarme y decirle a los que quiero que los quiero. 

Pero la historia no termina allí. Hoy desperté con una noticia que me dejó de una pieza. Juan Ramirez nos dejó, pero en la más extraña circunstancia: tomaste la determinación por ti mismo de abandonar el plano terrenal. Tomaste la determinación de privarnos de tu sencillez, compañerismo y alegría. ¿Cómo pudiste tomar tal determinación? ¿Qué te llevo a dejarnos? Nos has dejado a todos con una pieza menos del rompecabezas que es esta puta vida. Creo que por momento logro ponerme en tus zapatos y sentir la desesperación de que no podemos hacer nada para cambiar el mundo, pero aún así no logro explicar que se gestaba en tu interior. 
Ibas siempre por la facultad con una sonrisa, con un lindo comentario, tocando la guitarra en las tomas, sacándote la ropa en algún que otro carrete y nosotros diciéndote que te comportaras. 
Querido amigo -porque eras amigo de todos, aún de los que no siempre compartíamos contigo-, querido compañero, espero que la decisión que tomaste te este dando paz y tranquilidad, espero que sepas entregarnos alguna respuesta con el paso de los días. Espero que haya consuelo para tu familia y para todos los que hemos quedado acá. Aún no sé que logro aprender con tu partida, más que reafirmar que somos todavía más volubles, todavía más frágiles. Que detrás de una gran sonrisa y un gran corazón como el tuyo, se puede ocultar una gran pena y que debemos ser más perspicaces e intentar apoyar y contener al que lo necesita, ojalá en el momento preciso.

Ahora caigo en cuenta que el año pasado intenté hacer lo que tu hiciste anoche, pero mi resultado fue muy distinto. Logre salir. ¿Por qué tu no, querido amigo, compañero? ¿Podrás perdonarnos de que no hayamos estado ahí cuando lo necesitabas?

Duérmete Noche.