Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Cárcel de piel y huesos.

jueves, abril 30, 2009

Quizas porque fue su primer amor, él nunca fue capaz de olvidarla del todo. Quizás porque ella fue la única en su vida, o porque todas las anteriores y posteriores no calzaban con su ritmo de vida y psicosis, quizás porque se sintió defraudado, utilizado, manipulado y estrangulado por su corazón, decidí urdir el plan perfecto para matarla.
Esa noche la siguió en perfecto silencio hasta su casa, antes de que ella pudiera cerrar la puerta, se coló adentro, le tapó la boca con la mano y la asfixió, sólo lo suficiente para que quedara inconciente.
Ella despertó al poco rato atada a una camilla, mirando el techo, de repente alguien se le acerca con la cara cubierta, pero tan sólo al oi su voz se dio cuenta de quien era. Tan sólo al momento de ver sus manos suaves y tranquilas se dio cuenta de que su final estaría próximo. Pero él no quería algo rápido, para nada, quizás habría sido perfecto escucharla gritar y gemir por clemencia durante horas, pero el apremio del tiempo y de la acción le apuraban un resto. Primero procedió a explicarle cual era la causa que lo llevaba a cometer este flagrante delito, quizás es más un medio de autocompasión, pues el jamás estuvo convencido de que todas las cosas que le habían pasado eran consecuencia de que ella lo hubiera dejado, sino también su mente retorcida y retórica, brillante pensadora, pero mortal y estúpida. Sobretodo para sí mismo.
La muerte no era más que el evento que le haría disfrutar de la ansiada libertad; después iría con la policía a reportar su desaparición, sabía que jamás lo descubrirían, pues estaba cometiendo el asesinato perfecto.
Dios sabe cuanto tiempo la mantuvo amarrada explicandole los porqués de lo que hacía. Pero pronto llegó el momento. Tomó la muñeca de ella y le hizo un profundo corte, con el cual un chorro de sangré saltó hacia el balde que tenía preparado. Ella gimió de dolor. Él le tomo la cara, le dio un beso de esos forzados y le hizo otro corte, a la altura de la yugular, pero no lo suficientemente profundo para hacerla perder el total concimiento. Ella veía todo borrosamente y sabía que cada segundo que pasaba ella perdía la vida. Él siguió haciendole tajos por todo el cuerpo, siguió besandola a la fuerza, hasta que ella yació muerta sobre la fría mesa metálica cubierta de papel envolvente. Él sonrió, no sólo para sí mismo, sino con una sonrisa estridente, potente, fuera de sí que alertó al vecino de piso. Quien, siendo tan cobarde, llamó a la policía. Lo encontraron todavía con el cuerpo encima de la mesa, el loco riendose, cubierto de sangre, se lamía las manos, la disfrutaba, pero no se dió cuenta de que, una vez más, ella lo estaba observando y riendose de él, de su estupidez crónica, porque con la muerte, lo único que había conseguido, era encerrarse en vida en una cárcel, en la peor de todas: en la cárcel de piel y huesos.

Diego Dublé Urrutia

domingo, abril 26, 2009

Soñé que era muy niño, que estaba en la cocina
escuchando los cuentos de la vieja Paulina.
Nada había cambiado: el candil en el muro,
el brasero en el suelo y en un rincón oscuro
el gato, dormitando. La noche estaba fría
y el tiempo tan revuelto, que la casa crujía...
Se escuchaba a lo lejos ese rumor de pena
que sollozan las olas al morir en la arena,
y a intervalos más largos esos vagos aullidos
con que piden auxilio los vapores perdidos.
Nosotros, los chiquillos, oíamos el cuento
sentados junto al fuego, y como entrara el viento
por unos vidrios rotos, su frente medio cana,
la vieja se cubría con su charlón de lana.

Era un cuento muy bello:
Tres príncipes hermanos
que se fueron por mares y países lejanos
tras la bella princesa que la mano de una hada
en un lago sin fondo mantenía encantada.
El mayor, que fue al norte, no regresó en su vida;
el otro, que era un loco, pereció en la partida;
y el menor, que era un ángel por lo adorable y bello,
llegó al fondo del lago sin perder un cabello...
Allá abajo, en el fondo, vio paisajes divinos,
castillos encantados de muros cristalinos
y en un palacio inmenso, de infinita belleza,
encerrada y llorando, vio a la pobre princesa.
Se encontraron sus ojos, se adoraron al punto
y lo demás fue cosa de poquísimo asunto,
pues al verlos tan bellos como el sol y la aurora,
el hada, que era buena, los casó sin demora.

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-Así acabó la historia de aquella noche... El gato
se despertó gruñendo, desperezóse un rato
y se durmió de nuevo. Zumbó las ventolina
en el cañón, ya frío, de la vieja cocina...
Se levantó un chicuelo y sin hacer ruido
enhollinó la cara de otro chico dormido...
Yo, me quedé soñando con el príncipe amado
por la bella princesa, con el lago encantado
y también con los tristes y apartados desiertos
donde duermen los huesos de los príncipes muertos.

Crónica

lunes, abril 13, 2009

Realmente he estado loca, pero no loca en el sentido abstracto de la palabra, pues todos acá saben que mi locura es real. Iniciaré comentando este fin de semana santo, del cual recibí mucho chocolate y muchos mimos de parte de todas las personas que ahora me quieren MÁS en Temuco.
El día jueves almorcé con Felipe, quien me hizo reir al querer que me probara una chaqueta naranja, con la cual parecía en camuflaje, por lo menos ya sé que el naranjo no me queda.
Ese mismo día acudí al medicó, para mi chequeo general y bueno, me encuentro con la bendita sorpresa de que tengo una anemia ultra jevymetal power, la cual hace que me quede dormida practicamente una hora después de haberme levantado y lo cual hace que tengo que comer carne por lo menos dos veces a la semana, sin hablar de otros alimentos altos en hierro. Además de que debo seguir bajando de peso, lo cual es obvio. Además de lo anterior, mi salud ha estado débil (a consecuencia de la anemia), me han bajado las defensas, por lo que me dio una gripe viral, la cual todavía estoy estornudando y tosiendo, como es viral, el sábado se tiene que pasar completamente, si es que no me muero antes.
El día viernes salía a caminar (y se agravó mi gripe, lógicamente), buscamos formas en las nubes, nos reímos, conversamos demasiado, nos pusimos al día de todos los temas que había que ponerse al día y luego volví a mi casa, lugar en el cual mi madre invita a Felipe a tomar once.
Al día siguiente, es decir, sábado, he salido de casa temprano en la mañana para hacer nada, en la tarde/casi noche, fui al cine a ver Inframundo III, la cual, cabe destacar, no me gustó, por el exceso de sangre (innecesario) y porque no había visto las dos anteriores, entonces les andaba preguntando a todos el porqué de ciertas cosas que sucedía en la película. Esa misma noche fui a misa de resurrección con mi madre y dos tías, para después llegar a mi casa a morir de tos, la cual aún sufro. De todos modos, valió la pena la misa, pues recibí chocolate al final de ésta.
El día domingo en la mañana me levanté relativamente tarde, almorzamos lasagna (muy buena, demasiado buena, aunque tenía mucho queso; ¿Alguna vez dije que detesto el queso?), en la tarde cierta persona me rapto para darme una vuelta y mi madre llamando al celular, para quejarse de porque no llegaba, si mi bus salía en media hora. Acto seguido terminé de arreglar mi maleta y partí corriendo al terminal, tomé el bus y bueno, el susodicho demoró practicamente 5 horas en llegar a Concepción, pues el tráfico en la carretera era mayúsculo y llegue tarde. Sin embargo aca estaba Kote esperando mis buenas nuevas y a lo pronto me acosté a dormir. Exacto, el sueño es mi peor aliado en estas fechas. El día 22 de abril tengo mi primer exámen solemne de Derecho Romano, hoy tengo una mini prueba de Historia del Derecho, para la cual debería estar estudiando, en vez de escribir esto, pero tu sabes, a veces la flojera la gana a todo y ya iré a hacer eso, apenas termine aquí.
En otras materias, no sé si había dejado plasmado en este antro/albergue de mis pasiones irracionales diarias, que terminé con Nicolás, por asuntos no especificados en las clausulas contractuales, queda nulo de nulidad absoluta, absuelvase, reparese y notifiquese.-

un poco de nada.

lunes, abril 06, 2009

Un paso al frente entre corridas de toros, tomates, injertos de escupos y un poco de sal sobre el mantel irremediablemente tonto puesto en una jeigonza de colores fortuitos que nada saben de impresiciones geomorfológicas e inertes el mundo girando tres veces hacia atras sin pensar en la duda celestial del evangelio, ese que nadie mata y crea contorsionando ante los tribunales calentar la comida en el hornos del derecho de los tallarines frios e intrínsecos lluviosos.

Raconto

miércoles, abril 01, 2009

El Demiurgo, personaje ficticio y a la vez tan presente y real. Una vez, iba sola por las calles del la Boca, era tarde, muy tarde, nadie me conocía, excepto él. Silencioso, ligero, altanero, burlón y siempre presente, me invitó a un tango, a sabiendas de que yo no sé de eso.
Esa fue una de tantas; ahora me dices que este arte es como hacerle el amor, dedicas cariño, pensamientos, tiempo, un juego de palabras, seducciones...
Y sin embargo cuesta aprender a escribir bien, saber que palabras usar, los tiempos verbales, ortografía, tíldes y acentos; malformaciones fonéticas, ingenios sudacas.
Y dudas de poner todas las cartas sobre la mesa, tal como el sinuoso mantel a cuadros lo dice en tus relatos, el gato siempre tironea de él y te pide comida, agua, mimos, como aquella que tienes a un click de distancia; pero aún así le dedicas lo que siempre tendrás para dedicarle, te das cuenta de que no necesitas gastar dinero, sólo letras y tiempo. Bebes un café, piensas un momento en el sentido de quererla, de desear estar ahí con ella y mientras, yo imagino que me fumo un cigarrillo, esperando que el raconto de mi vida desaparesca, tal como el Demiurgo lo vaticinó el día de nuestro nacimiento, impalpable, acuático, interesante e insustancioso.
A veces dejas de verme, de leerme, porque te harto, soy una niña y hay días en que eso es más patente que otros. ¿Qué hace que me quieras?