Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Hey!

viernes, octubre 24, 2008

Hace algunas décadas -escribió Ignacia en su journal-, decidí tomar ese avión a Marte. La verdad, es que el viaje de 12 horas apenas se notó. Mi madre me cuenta que cuando tenía mi edad, el vuelo a Europa era de 12 horas, no me lo imagino, ahora se llega allí en 35 minutos.
Bueno, retomo, estoy en Marte trabajando de asistenta espacial. Es algo así como una mucama, pero hago el aseo de todo el condado de Sideralia. Es un bonito lugar, la gente es muy amable y lo bueno, es que se conocen todos. Se nota mucho cuando llega alguien nuevo, alguien como yo. Y bueno, creo que me han mirado bastante, algunos hombres, me da verguenza, pero es la verdad. Y creo que me he prendado de uno, el hijo del señor Manister, el abogado de todo el condado. Realmente es interesante ver como es el sistema político aqui. Como todo es tan nuevo...se está exprimentando con una suerte de socialismo utópico basado en la cooperación por intercambio de bienes y servicios. Yo hago el aseo de todo el condado, pero a cambio, puedo sacar lo que necesite sin necesidad de usar dinero, de hecho, el papel moneda no existe. Si esto funciona aca, se verá de aplicarlo en la Tierra, a gran escala y lo increíble, es que África es quien modera todo esto, claro, como es la primera potencia mundial. No hay nada que hacer con ellos.

Pax

martes, octubre 21, 2008

Me bajó la nostalgia, estoy extrañando hablar con las personas que quiero mucho. Pasa que hace poco, me puse a hablar con alguien que no conversaba hace mucho y me sentí muy feliz por eso, pero ahora no se ha vuelto a conectar y como que me hace extrañar. Además de que Nico tiene la linea del teléfono y de la internet cortada, para mi es un suplicio esto.
Tengo pena y nostalgia, porque quiero a las personas que quiero cerca mio. Quiero a mi novio, quiero a mis amigos, quiero a mi mamá que se fue de viaje.
Quiero paciencia, paz, esperanza, amor, fraternidad. Quiero que me traten como lo que soy, no como mierda. A veces puedo llegar a ser un amor, si me tratan con amor.
Esto, esta situación me desespera, pero sé también que no puedo hacer las cosas que estoy pensando, porque es demasiado, no puedo, quizás mañana, quizás...
Y Paz, eso quiero, un poquito aunque sea, unos segundos que me digan que si, que es posible, que no moriré en el intento. Es que sé que no me hace falta nada más que eso. Si, es Paz lo que quiero.

Psicología analítica.

domingo, octubre 19, 2008

Cuentame un poco más. ¿Por qué volviste a ésta tierra? Comprendo. ¿Y en qué momento tomaste esa desición? Claro, cuentame un poco más de la situación. Es comprensible. ¿Odiabas esa antigua vida? Entiendo, es plausible la coartada del derecho propio. ¿Y después de eso? Asiente con la cabeza. ¿Hay alguna enseñanza de todo lo que me dices? Es interesante analizar tu historia. ¿Podrías contarme de lo que hablaron ese día? Cada algunos segundos, en las pausas, asiente, hace ruidos casi imperseptibles y toma notas. ¿Podrías decir que fue algo beneficioso para ti? Es importante que lo que hagas lo pienses claramente. El paciente se remueve en su asiento antes de contestar. ¿Podrías darme más detalles? Apenas comienza a contestar, toma unas breves notas. ¿Tienes miedo de lo que pueda suceder de ahora en adelante con esta situación? Ajá, espera toma una nota sobre lo que acaba de decir. Prosigue, tienes mi atención. ¿Quieres que las cosas continúen como antes de tu partida? Claro, onomatopeyas varias, entiendo. ¿Eres feliz? Las pupilas del paciente se dilatan profundamente, sus pestañeos rápidos denontan los nervios que le invaden al intentar responder esa pregunta, sin embargo, asiente y omite cualquier sonido. Todo eso ha sido anotado en la libreta del doctor, luego se ponen de pie y se despiden, el paciente se va cavilando.

El doctor nuevamente toma asiento, se pasa una mano por la frente y enciende un cigarrillo, el cual se fuma sacando medio cuerpo por la ventana. Nunca ha creído en lo que hace, por eso sus respuestas son vagas y sus preguntas poco certeras. Toma el citófono y le dice a la secretaria que haga pasar al siguiente paciente.

Buenas Tarde. Tome asiento, pongase cómodo. ¿Cuál es su nombre? Toma notas. ¿Cuál es el motivo de su visita? Ajá, expliquese, lo escucho. ¿Cuales soluciones ha pensado al problema? Perfecto. ¿Por qué no ha tomado ninguna? Entiendo, toma notas. ¿Podría darse un consejo usted mismo sobre lo que debe hacer? Entiendo, es posible, si así lo desea. ¿Tiene familia? En proceso de divorcio. ¿Le afecta mucho? Claro, claro. ¿Tiene hijos? No no, no me diga sus nombres. ¿Qué profesión tiene? Interesante, interesante. ¿Cree que aquello le afectaría mucho a todo lo que le he preguntado? Es interesante que lo vea desde ese punto de vista. Toma notas largamente, el paciente sigue hablando y el doctor sigue tomando notas, mientras a cada pausa asiente con la cabeza con fuerza. Piense en su situación actual, reflexione sobre el conflicto de intereses que conlleva ¿Podría tomar una desición apresurada? Claro, claro, comprendo. El tiempo se acaba, hay gente esperando. Tome una nueva hora con mi secretaria. Está bien. Usted igual. Hasta luego.

A pesar de ser las cinco de la tarde, le avisa a su secretaria que cambie a los pacientes siguiente, pues no puede seguir haciendo esto. El esfuerzo es mayúsculo, más ese día que su analisis no anda de buenas. Ya no es pasión, es verguenza. No entiende como sigue llegando gente...

Este es un breve episodio de analisis, desde el punto de vista del especialista. Juzguen.


La niña.

sábado, octubre 18, 2008

La niña se sentó en el último asiento del último vagón del tren. Su vestidito floreado ribeteaba cuando movía los piecesitos y sus manitos enguantadas se retorcían sobre su regazo. Sabía que debía bajarse en la última estación, allá casi llegando a los confines de la tierra. Llevaba un pequeño bolsito de cuero café, nuevo. Y sus zapatitos de charol relucián al topar con el sol en el constante vaivén que los llevaba. El tren acaba de para en la primera estación, de ese vagón, un hombre alto, de sombrero muy alado y chaqueta café moro bajó. El tren lanzó dos furtivos pitidos que nadie les prestó atención. Rechinaron los rieles y prosiguió el movimiento.
En cada estación iban bajando personas, en muy pocas se subían. Y otras, otras sólo eran estaciones fantasmales, donde el hombre de la ventanilla se notaba claramente hecho de pulido marfil humanoide. Y la pequeña niña, acostumbrada a hacer este viaje, retorcía sus manitos sobre el regazo, queriendo cojer algo de su bolso, pero sin atreverse. Cuando la señora que ocupada más de la mitad del asiento, bajó, la niña se quitó el sombrero, se arrastró hacia la ventana, tomó su bolso y sacó un librito para colorear, sus crayones nuevos y estiro la bandeja que salía de su costado izquierdo. Eligió los colores con un cuidado único y se puso manos a la obra, eligiendo siempre los crayones adecuados, el brillo exacto, lo forma precisa de poner el lápiz sobre el papel, para lograr el mejor acabado. Y el tren prosiguió andando y la niña afanada en su tarea no se dió cuenta de como el tiempo iba pasando. Los pechos comenzaron a desarrollarsele, hasta que rompieron las costuras del escote, sus pieras se alargaron, se afinaro y sus tobillos de afiataron a la forma de su cuerpo. Su nariz tomó forma y sus labios tomaron un tinte de rubí. Sus manos se afinaron, inconsientemente se quitó los guantes cuando los sintió muy estrechos, se quitó los zapatos cuando le crecieron los pies. Y el tren siguió andando, a través de llanura, ya sin más pasajeros que la niña que va creciendo. De pronto, por el altoparlante la voz del maquinista anuncia la bajada de la niña, quien apresuradamente guarda su caja de crayones, tira los zapatos al bolso, toma su sombrero, olvidando los guantes en el tren y desciende descalza. La luz la pierde, no ve familiares, ni amigos. Sólo el borroso recuerdo de lo que alguna vez fue esa estación. El tiempo ha pasado sólo para ella, pues al pueblo que llega, son todos jovenes, hermosas mujeres, hermosos hombres, alegría, risas, fiesta, constanta algaboría. La niña se sienta en un banco a contemplar y a recordar a la casa de quien iba y sus recuerdos se desvanecen en esa vez que una luz la encegueció.

Hoy cierran a las 2

Hoy me siento extraña, porque bueno, a veces ciertas situaciones que se repiten día a día forman un hábito, aunque a veces ese hábito sea malo. Siento que si mañana se vuelve a repetir, me voy a la mismisima mierda. Y no es porque sienta que jamás podré volver...sino porque temo que esto quede hasta aqui para siempre y de a poco tenga que quitar esos rastros devastadores de mi corazón. Está bien, no es el único, pero sin embargo daña algunos vitales tejidos de mi.
Por otro lado, hay veces que las cosas que deberían alegrarnos y sorprendernos, nos hace poner graves, como hoy, no sé, no debería haber dicho algunas cosas, me dejo llevar por los crueles instintos. Y por dios, también me deja colgada el hecho de que no me diga nada. Si, hablo de tres personas diferentes.
Pasa que me está dando vueltas el mundo, me gira y marea, me tira al suelo, vuelvo, salto, exploto y construyo un dedal de fantasías, un collar de tristezas y alegrías, un silencio tan ruidoso que marca la alegoría de vivir la maldita (bendita) vida. No me dejes en esta maldita incertidumbre del que vendrá, quiero tener el camino claro, y oh por dios, que me tienes colgada. Porque a pesar de tu corta edad, quiero tenerte aqui....silencio de esperanzas que corren con una sonrisa ahogada y de pronto envuelta en una nube, las estrellas giran y despierto. Sobre mi cabeza un dintel, a mis pies yace el umbral, vamos, se hace tarde. Cierran a las 2.

Último día!

miércoles, octubre 15, 2008

Dejando un poco atrás lo de ayer, que más que nada son reflexiones sobre mi vida.
Hoy fue mi último día como estudiante, es decir, es mañana, pero tenemos un pre-test, que no nos deja tiempo para acordarnos de eso, por esta razón, hoy hicimos de las nuestras. Primero, el típico champañaso, donde quede regada con chamaña y hedionda a cantina de malamuerte. Luego, colgaron la lista negra y comenzamos a tirar bombitas de agua. Mi curso, teníamos prueba de matemáticas, así que fuimos a darla, pero cuando salimos, esperamos a las personas que estaban anotadas en nuestra lista negra, para mojarlas. Pero como somos unos salvajes, agarramos a cuatro que nos caen mal y lo llevamos a la fuente de agua (AKA pileta) de la plaza de armas, que nos queda a dos cuadras y los tiramos. Quedaron mojaditos de pies a cabeza. Pero, nos quedamos con las ganas de tirar a una persona, que mañana no se salva.
Esa es mi historia de hoy xD Fue muy buena, en facebook estarán los videos =D

Metas?

martes, octubre 14, 2008

Crecer, aprender, madurar, sobrevivir...¿Es acaso esta la mejor manera de aprender? ¿Por qué debemos dejar que otros nos encaminen? Somos una generación marcada por el qué dirán, marcada por la sociedad de masas, donde no se distingue nadie. Porque todos buscan lo mismo: felicidad material. Y no es que no sea importante, pero ¿Dónde queda el sentido de la verdadera realización personal? ¿No debería el dinero ser el fin último de todo este proceso convulsivo? Sinceramente, ahora me viene el cuestionamiento personal ¿Por qué hago todo lo que estoy haciendo? ¿Por qué sufro tanto por entrar a una carrera? ¿Por qué me exijen tantas cosas que al final del día desaparecerán?
Creo que como sociedad deberíamos reeplantearnos lo que queremos para las generaciones venideras. ¿Queremos un mundo más competitivo? ¿Queremos más guerras de poder y de dinero? ¿Y al final transformarnos en máquinas que no piensan sino en un objetivo tan banal?
Y todos hablan de la felicidad, que serán felices cuando puedan hacer tal cosa....¿Acaso luchan por hacer eso? Es decir, si quieres tiempo, tienes que dartelo, nunca es tarde para hacer las cosas. Hay que vivir la vida como lo que es, un regalo, pero no por eso estructurarse ante cosas que no sabes ni como serán. Es imposible proyectarse más allá de tres días, porque nunca sabes que cosas pueden pasar.
Siempre lo he dicho, mi vocación es el teatro y la pedagogía. Pero por esas cosas de la vida he descartado ambas. Sé que estudiando teatro no llegaría a ninguna parte, sobretodo con el carácter que tengo y con respecto a la pedagogía, no tengo paciencia, sin embargo, no lo descarto completamente, porque puedo hacer clases a universitarios.
En momentos como ahora, me falla la razón, el criterio, la forma, el fondo, el significante y el significado. Porque quiero hacer cosas demasiado Nerudianas, como ser dueña del mundo para regalarselo a todos los habitantes de la tierra. Y está bien, me gustaría también cambiar algunas fronteras y que se yo. Quiero tener clara mi meta en mi vida.

aún mas nada...

martes, octubre 07, 2008

Bueno, así me han dicho que es la vida para las personas como yo...de a poco se van agotando los recursos de imaginación y así mismo vamos agotando la perspicacia de ser nadie. Esperemos que esto falle y que la imaginación nunca acabe. Que sin ella muero, que sin ella soy nada...

cosas random..

viernes, octubre 03, 2008

Anoche me dio un pseudo ataque de stress, donde me vi sobrepasada por mis propios instintos. Me fui a acostar con mi mami y ella me dijo que mañana (por hoy), me quedara en mi casita. Así que aqui estoy, aunque debería haber dado algunas pruebas y stuff, da igual, mi salud primero.
Al final, todo sigue iwal y bien con Nico, eso que escribí, fue producto de una pseudo crisis emocional. Como que esta semana se han juntado varias cosas. Pero bueno, uno debe saber ser fuerte frente a las adversidades y tomar las mejores decisiones posibles.
Estoy trabajando en un proyectito ambicioso, a ver si alcanzo a terminarlo antes de que se me venza el plazo. Por cierto, el próximo jueves nos vamos a Santiago con mi mamá, a ver a mi hermano y la tela de mi vestido.
Espero que todo salga bien de aqui a fin de año...necesito descanzar un poquito...

...

miércoles, octubre 01, 2008

¿Qué hago? ¿Termino con él o no?