Crónica

Las crónicas tienen ese dejo de deja vù de las vidas. Tomada la inspiración de García Márquez, imprimo estas letras. Sueño con ver publicados mis cuentos o escritos. Para más cuentos: http://historiademialma.blogspot.com

Como el chocolate...

domingo, junio 08, 2008

Me contaróan algunos días después que te acercaste a mi y me llevaste a la pista de baile. Estaba tan ebria que no pude balbucear una palabra. Aún así, decían que me mantenía en pie gracias a no sé que facultad de la Divina Providencia.
No tengo ni destellos de memoria, me contaron que me susurrabas cosas al oído y yo reía. De un momento a otro me enojé y me largue del lugar. Tampoco recuerdo a dónde fui. Pero después desperte con dolor de cabeza, nauseas y rodeada de vómitos. No era la primera vez que me pasaba, más aún, estaba acostumbrada a ello. Pero ese despertar fue distinto, sentía en mi piel la livida de algo distinto. Ya no era el sudor de sexo después de una noche de borrachera, esa noche no me lleve a nadie a la cama, ni por gusto, ni por vocación. No recuerdo porque, pero deje de ser yo.
Mis labios resecos me clamaban por agua, pero el dolor de estómago era insoportable. Sudaba copiosamente y sentía risas destellantes a mi alrededor.
Mucho tiempo después me di cuenta de que era tú, que una vez me habías abandonado y ahora volvías. Volvías para reirte de mi y contarme tus buenas venturas, mientras mi vida se consumia entre sexo, drogas y alcohol. Más bien, ya estaba consumida.
Una vez de cariño, después de una desaforada noche de sexo, me dijiste que era una putita, pero la mejor del barrio. De tan ebria, me reí, luego tus palabras me dolieron. No pretendía ser una puta, sólo quería pasarla bien, como se supone hacen las chicas de mi edad. Aún pesando el sexo, era distinta, también me lo dijiste. Amaba la lectura, amaba la política. Leíamos y comentabamos de vez en cuando, compartías tus poesías de las tristes mañanas y yo te enviaba a fin de mes un compilado de mis cuentos de aquellos días. Una semana más tarde nos enviabamos los comentarios, con promesas de volver a escribir. Una tarde no te encontré. Y no te volví a ver hasta esa noche. Irrisorio el compromiso, una niña de bien, que jamás había vistolo que tu y yo juntos pasamos. Nunca entenderé porque no fuimos novios, si siempre nos hemos avenido. Siempre me decías que era tu ... bueno, tu sabes. Y ahora me consumo en estos celos, fermentando como una cerveza. Como una Quilmes, de la cual tanto me has hablado. No la vas a querer, tu no quieres a nadie, sólo al reflejo de ti. Y a veces, tu sabes, a veces soy tu reflejo.

1 Canto (s):

Johar dijo...

Tetrico! :k